• Doce años argentinos, de
• Una novela sobre las conductas argentinas. El consumo como motor del deseo, hacer carrera como imperativo ético, la ingenuidad como coartada permanente. Y entre tanto, un mundo hecho de corporaciones multinacionales, globalización, fantasías irracionales y edificios fastuosos.
• La gran novela sobre una época tan trágica como cínica. La mirada inigualable de Fogwill para crear un mundo propio sin concesiones.
“El nuevo ruido pudo significar que ella había escuchado, pero como seguía sin hablar, él insistió, preguntando:
—¿Sabés lo que decía Perón…? —Y ahí se contuvo, porque los ruidos se interrumpieron y ella, acercándose, lo miraba extender y levantar los brazos y fruncir la cara, como si para lograr una voz parecida a la del viejo ex presidente tuviese que representar los ademanes y la cara de otro, en este caso, la cara de un encandilado por el sol o la de alguien que se arrepiente al descubrir el gusto inesperadamente agrio de un líquido que acaba de apurar con mucha sed, de un trago.
Tal vez la voz sí, pero su cara al deformarse en nada se parecía a las imágenes conocidas de la cara de Perón.
—Decía Perón… —dijo él y enronqueció la voz—: ‘Se puede decir una mentira, pero no se puede hacer una mentira…’.
—¿Y vos cómo lo sabés…? —Era su voz retumbando entre los cajones vacíos de la cómoda…”