• Un choque, un teclado, unos personajes enigmáticos. Y siempre la perplejidad, la inadecuación frente al mundo cotidiano. La sensación de que la narración cuenta una historia mientras en realidad está pasando otra cosa.
• Una prosa perturbadora, inquietante, en el límite de lo siniestro. Como la lucidez de una noche en vela.
• La primera novela de un narrador que dice que algo anda mal, sin necesidad de levantar demasiado la voz.