• Una vida en medio de un mundo que se derrumba: el de
• La escritura en forma de diario íntimo. La inteligencia como refugio de la prosa. La melancolía como telón de fondo.
• Una primera novela magnífica. Valió la pena esperar por ella todos estos años.
“El mundo del chaterío me sonaba tan estrafalario como la importancia de las minorías para las universidades norteamericanas. Pero nunca hay que decir de esta agua no he de beber. Una de estas noches me encontré tipeando en el buscador una constelación de palabras que me dieran acceso a un lugar cuyos códigos me resultaban hasta ahora un misterio. En una primera instancia, la combinación de mujeres+encuentros+gay dio como resultado una serie de páginas con ofertas de sexo porno dirigidas a hombres hétero. Eran todas muy parecidas, hasta que di con un sitio que tenía una sección ‘contactos’ con un link exclusivo para mujeres. Allí encontré una serie de avisos breves de mujeres que decían cuál era el tipo de chica que les gustaría conocer. El primer problema resultó ser la edad: la mayoría decía buscar a alguien entre los veinte y los treinta años. El segundo, los errores de ortografía. Contrariamente a lo que había observado en las páginas hétero, cuyos textos desbordaban de un priapismo siempre al palo o al mango, aquí no había procacidad sino un tono casi modesto, ingenuo, un poco triste.”